De moverse por obligación a moverse con sentido

Escribe: Juan Bernardo Cifuentes Marín, kinesiólogo, docente de la Carrera de Kinesiología – UST Temuco.

Cada 6 de abril, el mundo se detiene —irónicamente— para celebrar el Día Mundial de la Actividad Física. En Chile, esta fecha no debe ser solo un recordatorio para desempolvar las zapatillas, sino una oportunidad para reflexionar sobre una transformación cultural urgente. Durante décadas, hemos entendido el ejercicio como un lujo estético o una obligación de salud impuesta por el miedo a la enfermedad. Es momento de cambiar esa narrativa y entender el movimiento como un pilar de bienestar integral y soberanía personal.

Nuestras cifras de sedentarismo son preocupantes, pero la solución no radica únicamente en “moverse más”. El verdadero desafío país es moverse mejor. La cultura chilena está transitando hacia una mayor conciencia del cuerpo, pero en ese camino solemos caer en el error de la autogestión improvisada. Vemos plazas un poco más llenas y tutoriales en redes sociales, lo cual es un avance, pero falta un componente vital: la calidad del movimiento.

Moverse con calidad significa entender que cada cuerpo es una unidad funcional única, con una historia, una fisiología y una biomecánica particular. Aquí es donde la supervisión profesional se vuelve indispensable. No se trata solo de quemar calorías; se trata de educar el gesto motor, prevenir lesiones y optimizar el funcionamiento de nuestro sistema neuromuscular. Un movimiento mal ejecutado es, a largo plazo, una deuda que el cuerpo cobrará.

Por ello, la invitación este día es a dar un paso hacia la madurez deportiva. Busquemos asesoría en profesionales del movimiento —como los kinesiólogos, profesores de educación física, preparadores y técnicos deportivos— que comprenden la complejidad de hacer ejercicio. Invertir en supervisión no es un gasto, es un seguro de vida funcional que nos permitirá seguir activos no solo hoy, sino durante toda nuestra vejez.

Hagamos del movimiento un hábito consciente y guiado. Que este día marque el inicio de un Chile que no solo corre, sino que sabe por qué y cómo lo hace. Movámonos con propósito, con técnica y, sobre todo, con responsabilidad.