Investigación de Santo Tomás Temuco: Hallazgo en microorganismos antárticos marca potencial avance para tratamiento de leucemia

La Dra. Lisandra Herrera y su equipo identificaron una bacteria antártica capaz de producir L-asparaginasa, enzima utilizada en el tratamiento de la leucemia. Tras confirmar su actividad en laboratorio, la investigación avanza hacia la evaluación de su potencial efecto en células tumorales.

Hace poco más de un año, la Dra. Lisandra Herrera Belén, académica de la Universidad Santo Tomás Temuco, dio a conocer una innovadora línea de investigación en conjunto con la UA y la UDD, orientada a identificar nuevas fuentes de L-asparaginasa, una enzima utilizada en el tratamiento de la leucemia. Hoy, ese trabajo presenta importantes avances que acercan al equipo a uno de sus principales objetivos: evaluar el potencial terapéutico de microorganismos provenientes de la Antártica.

La investigación es liderada por la Dra. Lisandra Herrera Belén, académica del Departamento de Ciencias Básicas de la Universidad Santo Tomás Temuco. Doctora en Biología Celular y Molecular Aplicada y con formación en Ciencias Farmacéuticas por la Universidad de La Habana, Cuba, cuenta con experiencia en el desarrollo de biofármacos y herramientas bioinformáticas aplicadas a la salud.

Actualmente encabeza un proyecto que explora el potencial biotecnológico de microorganismos antárticos como fuente de nuevas variantes de L-asparaginasa, enzima utilizada en el tratamiento de la leucemia linfoblástica aguda (LLA).

Durante el último año, el equipo, conformado además por la doctora Karla Leal de la UA y la Dra Javiera Gallardo de la UDD, logró identificar una bacteria proveniente de la Antártica capaz de producir esta enzima y confirmar su actividad en laboratorio, un avance que permite iniciar una nueva etapa orientada a evaluar su potencial efecto en células leucémicas.

“Evaluamos nueve cepas bacterianas provenientes de la Antártica y logramos identificar una con capacidad de producir esta enzima. Posteriormente realizamos estudios bioinformáticos para determinar la especie y comprobamos que presenta actividad enzimática positiva en ensayos de laboratorio”, explicó la Dra. Herrera.

Este avance cobra especial relevancia porque la L-asparaginasa forma parte de los tratamientos utilizados actualmente contra la leucemia linfoblástica aguda (LLA), uno de los cánceres más frecuentes en niños y adolescentes. Sin embargo, las formulaciones disponibles pueden generar efectos adversos importantes, por lo que la comunidad científica internacional continúa buscando nuevas variantes que permitan mejorar su eficacia y seguridad.

Precisamente, uno de los objetivos de la investigación liderada desde Santo Tomás Temuco es identificar enzimas con características más específicas y con menor potencial de

NUEVA ETAPA

Tras confirmar la capacidad de producción de L-asparaginasa en la bacteria identificada, el proyecto ingresó a una nueva fase. Actualmente, el equipo se encuentra evaluando la actividad de esta enzima en células leucémicas, uno de los hitos más importantes para determinar su potencial aplicación biomédica.

“Nos encontramos estudiando el efecto de la enzima en células. Este es uno de los desafíos más relevantes del proyecto, porque nos permitirá obtener información clave sobre su potencial actividad antitumoral y continuar avanzando en su caracterización”, señaló la investigadora.

El estudio también destaca por la incorporación de herramientas de bioinformática, minería de datos genómicos, análisis filogenéticos y técnicas de machine learning, metodologías que permiten acelerar la búsqueda de microorganismos con potencial biotecnológico y ampliar el conocimiento sobre la biodiversidad microbiana antártica.

Junto con generar nuevo conocimiento científico, la iniciativa ha permitido involucrar activamente a estudiantes en procesos de investigación avanzada. Actualmente un estudiante de la UST trabaja en la elaboración de un artículo científico que recogerá los principales resultados obtenidos.

Durante los próximos meses, el equipo espera concretar dos hitos fundamentales: demostrar la actividad citotóxica de la enzima sobre células leucémicas y avanzar en la publicación de un artículo científico que permita compartir los resultados con la comunidad académica internacional.