Fiesta de Cuasimodo volverá a celebrarse en la capital de Malleco

Desde hace cuatro años que no se realiza en Angol.

La tradicional Fiesta de Cuasimodo se tomará nuevamente en Angol, después de cuatro años de ausencia, cuyas raíces provienen desde la Colonia y que tiene como principal objetivo visitar a los enfermos y llevarles la fe a cada uno de ellos.

Este año, en un trabajo en conjunto entre la Agrupación de amigos del patrimonio cultural franciscano de Angol, la parroquia San Buenaventura y el Club de Huasos Cordilleranos Las Acequias, esta fiesta se volverá a realizar este domingo 28 de abril, a partir de las 7:30 horas desde la Parroquia Las Acequias.

El párroco José Miguel San Martín de la iglesia San Buenaventura de Angol, agradeció a todos los involucrados en la organización de este evento y manifestó que “se va a rememorar esta fiesta que viene desde el tiempo de La Colonia en Chile y es parte de nuestro folclor. Un poco es recuperar parte de nuestras raíces criollas y desde lo religioso, motivar a la gente a tener un encuentro más cercano con la iglesia y con Jesucristo”.

El alcalde de Angol, Enrique Neira, destacó la idea de retomar esta fiesta y agradeció a quienes van a hacer posible esta actividad. “Quiero agradecer la disposición del padre José Miguel de la parroquia San Buenaventura y de las agrupaciones de amigos del patrimonio cultural franciscano de Angol y el Club de Huasos Cordilleranos Las Acequias, por hacer posible que se vuelva a realizar esta tradicional fiesta”.

TRADICIÓN
La Fiesta de Cuasimodo consiste tradicionalmente en una procesión a caballo que escolta las formas eucarísticas, portadas por el sacerdote que es transportado en una carreta engalanada para la ocasión, el propósito es llevar la comunión a los enfermos y ancianos que no pudieron comulgar durante el triduo pascual.

Los escoltas, llamados cuasimodistas, se organizan en cofradías y se atavían de manera especial destacando un pañuelo generalmente blanco (para cubrir sus cabellos en señal de respeto a Cristo sacramentado dado que en su presencia no se debe usar sombrero), además cubren sus ropajes de Huaso con una capa corta. Es una fiesta de raíz campesina, aunque se ha adaptado a la ciudad donde se realizan procesiones en bicicleta o incluso en vehículos motorizados.

Por Rodrigo Zurita.