Published On: Mié, Feb 1st, 2017

“Una Mano para una Patita”: Ángeles anónimos que defienden a “nuestros hermanos menores” en Temuco


De no ser por este tipo de agrupaciones ciudadanas, voluntarias y sin fines de lucro, la capital de La Araucanía estaría literalmente inundada de mascotas abandonadas.

En pleno verano y hace unos siete años, Cecilia Inostroza Garzzotto paseaba su mascota por la Avenida Alemania de Temuco. Inesperadamente se encontró con un perro que padecía sarna y que sangraba de sus patas.

“Tomé mi perro en brazos y el otro perrito nos seguía y nos seguía. Cuando llegamos a mi casa le dije entra, y el perrito entró. Se quedó unos meses y luego de unas visitas al veterinario, `Coco´, como lo bauticé, sanó sus heridas y fue dado en adopción a una familia del Barrio Inglés”.

Ese fue el comienzo de la agrupación “Una mano para una patita“, una larguísima cadena de ayuda, totalmente voluntaria y desinteresada que todos los días, durante los 365 días del año, ha permitido socorrer a innumerables perros y gatos que han sido abandonados por personas irresponsables, que los lanzan a su suerte a las calles o campos de Temuco y Padre Las Casas.

En estas ciudades son varias las organizaciones animalistas que hacen una labor que debiese corresponder al Estado y que de no mediar su intervención solidaria y sin fines de lucro, literalmente estaríamos “inundados” de mascotas abandonadas.

Los voluntarios ponen de su bolsillo el dinero para la atención veterinaria, otorgan hogar temporal y se preocupan de dar en adopción las decenas de casos que día a día aparecen en esta ciudad, pero lo más importante: visibilizan a aquellos hermanos menores que no tienen voz y que por lo general pasan desapercibidos para el ciudadano común.

La cadena de ayuda, donde decenas de personas anónimas se coordinan a través de las redes sociales en “Una mano para una patita”, donde estas personas desinteresadas terminan convirtiéndose en verdaderos ángeles que salen en defensa de aquellas mascotas que no tienen nada ni a nadie en el mundo.

Lograr un tratamiento de un solo animal cuesta sin problemas cerca de medio millón de pesos , debido a que las clínicas veterinarias, por razones obvias, no atienden gratis, y a eso se debe sumar la alimentación y medicamentos de cada una de las mascotas.

“Personas activas, que trabajamos directamente en la agrupación, más de 10 no somos. Todos tenemos nuestros respectivos trabajos y dedicamos nuestros ratos libres en esta labor”, comenta Ximena, quien ya perdió la cuenta de todos los animales que han rescatado y atendido.

En forma personal, a 2014, Ximena ya llevaba aproximadamente 140 perros rescatados. “Algunos se rescatan y se dan en adopción a los pocos días, pero hay otros que requieren tratamientos que duran meses, pero absolutamente todos los días aparecen nuevos casos de perritos y gatos que necesitan de nuestra ayuda”, subraya.

Los casos más comunes que reciben son perritos afectados por sarna, cuyo costo de tratamiento, con baños e inyecciones durante un mes tienen un costo de aproximadamente $60 mil y a eso se le deben sumar vitaminas y alimentación adecuada.

Muchas personas se conmueven al ver los desgarradores casos que aparecen en la página de Una mano para una patita, donde cuesta no estremecerse anta la brutalidad y maldad de los seres humanos, que han atacado sin piedad a algunos de los animales que son recibidos por esta agrupación.

Casos como una perrita atacada con escopeta y que resultó ciega a causa de la infinita maldad humana, son pan de cada día para los animalistas temuquenses.

APORTES

La forma de operar es que cuando aparece un caso, se hace una “vaquita”, entre quienes deseen aportar comida, medicamentos, mil, dos mil, cinco o 10 mil pesos y con eso se logra costear el tratamiento médico para los canes y felinos, “pero también nos encontramos muchas veces que algunos de los animales que recogimos han tenido dueño y una vez que los llevamos al veterinarios y les dan el tratamiento, aparecen los dueños, dan las gracias y se van, pero no aportan un solo peso, al punto que hasta hemos tenido que operarles sus perritos atropellados”, relata Ximena.

“Una vez fue tanto que la dueña, cuando le dijimos que el veterinario cobró 160 mil por el tratamiento para su perrito, nos dijo que volvía mañana a retirarlo y jamás apareció, por lo que tuvimos que darlo en adopción”, relata.

Ximena Inostroza cuenta que hay veterinarias donde sus propietarios tratan de aportar en cierta medida con la agrupación, entendiendo que Una mano para una patita es un grupo que no tiene fines de lucro y se dedica a ayudar a quienes no reciben ayuda. Por ello les otorgan facilidades de pago, pero eso no significa que los tratamientos se entreguen gratis.

“Hemos tenido casos donde hemos tenido que desembolsar 660 mil pesos por dos perritos. Tuvimos que hacer beneficios y un bazar, pero siempre terminamos cubriendo una parte con nuestros propios salarios”, explica, remarcando que del grupo de 10 amigas que se dedican a participar en forma constante y activa en la agrupación, son todas personas de clase media, que trabajan de empleados en distintas empresas e instituciones de Temuco, por lo que deben “hacer rendir” sus sueldos para vivir y también para entregar una mano amiga a los animales.

POLÉMICA POR EL CANIL
Desde hace años, muchos grupos animalistas de Temuco han abogado por el cierre del canil municipal.

Ximena Inostroza, quien lo visita regularmente junto a los miembros de Una mano para una patita buscando perritos para rescatar, no tiene una opinión tan tajante sobre el cierre.

Dice que el problema del fondo no es que se mate a todos los animales que lleguen allí, ya que solo se practica eutanasia con casos en extremo graves, y al contrario, con muy pocos recursos, los veterinarios y estudiantes universitarios que prestan sus servicios en este recinto hacen “lo que pueden” con los mínimos recursos que les asigna el municipio.

El peor problema es el hacinamiento, ya que para ningún ser vivo es agradable permanecer semanas, meses o años encerrados y hacinados en diminutas celdas, sin calor en invierno ni ventilación en verano, a lo que se agrega que se les entregan alimentos de mala calidad, “los que hacen que el perro coma y se le llena su guatita, pero que no tienen las vitaminas ni proteinas necesarias para su desarrollo”.

La parte positiva de mantener un canil es evitar que muchos perros sean atropellados o agredidos al vivir en la vía pública, pero también advierte que parte del personal de trato directo con animales en el canil no es profesional, por lo que con algunas de esas personas no calificadas se producen malas prácticas que a su juicio atentarían contra la integridad de los huéspedes.

Finalmente, el hacinamiento resulta en la rápida propagación de enfermedades, algunas de ellas mortales, ya que perros grandes y pequeños deben convivir sin ninguna medida de aislación contra virus y bacterias que se pueden diseminar con la llegada un solo ejemplar enfermo al recinto.

“El animal no nació para estar encerrado, pero también creemos que el canil no se debe cerrar. Sin embargo, hay muchísimos aspectos que es necesario mejorar”, afirma.

“Siempre encontramos perritos en estado deplorable. Una vez hallamos en el canil dos perritos con sus patas traseras quebradas, no podían pararse y los iban a someter a una amputación porque no estaban los recursos para sanarlos. En el caso del humano, siempre se busca una solución para dejar la amputación como último recurso, pero en el caso de los perros no es así. Los rescatamos, los llevamos a la veterinaria Altamira y hoy día corren y juegan con sus patitas sanas”, cuenta con orgullo la cabeza de “Una mano para una patita”.

VETERINARIA MUNICIPAL
Otro aspecto a considerar es que el municipio cuenta con una veterinaria municipal, pero para ser beneficiario se deben tener muy bajos recursos económicos, presentar una ficha de protección social, puntaje que normalmente en Chile para una persona trabajadora de clase media, hace que quede totalmente fuera de los beneficios y ese impedimento evita que muchos animales rescatados por la agrupación puedan ser atendidos por esas vías.

¿CÓMO AYUDAR?
Si usted quiere ayudar a “Una mano para una patita” y darle una mano a un perrito o gatito que necesita con urgencia de su intervención, puede ingresar a su página de Facebook https://www.facebook.com/groups/314393445406406/?fref=ts

Ximena Inostroza, el rostro detrás de “Una mano para una patita”.