Published On: Mar, Nov 29th, 2016

Estremecedor testimonio de la única sobreviviente de tragedia que costó 9 vidas

tragedia-angolLa menor M.V. recién comienza a superar el horror de perder a gran parte de su familia en el accidente ocurrido en enero en las cercanías de Angol. Uno de los hechos que más la marcaron de por vida es la morbosidad de numerosas personas que llegaron al lugar de la tragedia a segundos de haber ocurrido y que en vez de ayudarla, comenzaron a grabarla y fotografiarla.

A poco menos de un año de que ocurriera una de las peores tragedias carreteras de los últimos años, donde nueve temporeros perdieron la vida en la ruta que une Angol- Los Sauces, la menor M.F.V.M. comienza poco a poco a sanar sus heridas y decidió contar la traumática experiencia que debió afrontar, la que indudablemente le ha dejado no solo marcas físicas, sino también psicológicas de por vida.

Serena en su relato, tranquila y siempre acompañada de su padre, esta pequeña de tan sólo 17 años contó con lujo de detalles lo ocurrido esa fatídica mañana del 9 de enero último, donde según subraya “Dios me protegió para salir con vida”.

“Esa mañana salimos temprano como siempre, cerca de las seis de la mañana. Llevaba cuatro días trabajando y ese día estaba de cumpleaños mi abuelo, quien también iba conmigo en el furgón. Todos los ocupantes del furgón éramos conocidos. Yo y mi primo Byron estuvimos a punto de no ir a trabajar y quedarnos a prepararle el cumpleaños sorpresa a mi abuelo, pero si nos quedábamos él tampoco iría y se arruinaría la sorpresa. Luego en el servicentro, uno de los bomberos que conocía a Rodrigo, el conductor, le dijo que no fuera a trabajar así, ya que él se veía con sueño, pero entre todos decidimos ir igual. Él no iba con trago como se dijo, pero si con sueño. Comenzamos el viaje muy conversadores y buenos para las bromas. Recuerdo que él me dijo póngase el cinturón mi niña, como lo hacía todos los días. Yo viajaba adelante en el asiento del copiloto y en medio, entre el conductor y yo lo hacía otra niña”, relata.

CUPO
La joven viajaba junto a un primo, una prima y su abuelo, todos ellos muertos en el accidente. Narra que su madre estaba trabajando antes en el mismo lugar, pero se salió y le cedió el cupo a ella porque insistió que quería trabajar.

Continúa su relato manifestando que “pasado Trintre todos comenzamos a quedarnos callados, seguramente por sueño o porque ya cada uno había a comenzado a hacer sus cosas. Yo miré un par de veces a Rodrigo (el conductor) y éste bostezaba y le costaba mantener los ojos abiertos, hasta que tras tomar la curva, en el lugar del accidente, Rodrigo se pegó un pestañón y el furgón se fue hacia el medio, de frente al camión. El camionero alcanzó a pegar un bocinazo, pero Rodrigo no reaccionó”.

“Cuando mi abuelo y Byron se dieron cuenta que íbamos a chocar, ellos se abalanzaron sobre mí para protegerme y trataron de cubrirme. Yo sentí dos golpes fuertes, el primero sé que fue contra el camión, donde además se escuchó una serie de sonidos de latas, neumáticos y gritos, y el segundo no sé contra qué golpeamos, pero fue el que hizo que mi primo Byron y todos los ocupantes del furgón saltaran fuera de él. A Byron lo vi salir por la ventana y azotarse contra el suelo, lo que lo debe haber matado y a mi abuelo en cambio, una lata del mismo furgón lo decapitó”, relata con singular tranquilidad.

EL MORBO DE LAS FOTOS Y VIDEOS EN VEZ DE AYUDA
La fortaleza y crudeza de los relatos de la joven realmente sorprenden, entregando detalladamente lo que sucedió y los recuerdos de esa sangrienta escena que hasta hoy no le permiten dormir sin la ayuda de medicamentos.

Recuerda con tristeza, que muchos de quienes llegaron tras el accidente se preocuparon de sacar sus teléfonos celulares y comenzar a grabar y tomar fotografías de la cruda escena, en vez prestarle ayuda, pese a que yacía entre los fierros, gravemente herida, gritando de dolor y de la impotencia de ver sus familiares y amigos tendidos ya fallecidos.

“Luego del accidente, yo, al ver a mis familiares muertos, traté de asistirlos. Me saqué el cinturón de seguridad y salí del furgón por mis propios medios. Traté de pararme pero no pude y comencé a gritar y a arrastrarme. En eso llegó gente y sacaban su celulares para grabar los cuerpos y a mí. Recuerdo claramente sus expresiones de asombro por los cuerpos mutilados que estaban en el lugar y decían `mira, aquí hay una viva’ y me comenzaban a grabar y a sacar fotos. Luego llegaron tres personas que me prestaron ayuda y una de ellas me conocía y me decía que me durmiera. Yo sentía mucho dolor y veía a todos muertos y pensaba que también iba a morir. Después que me subieron a la ambulancia, me dormí y cuando desperté no recordaba nada”.

Asegura que en ella intervino la mano de Dios, tanto en el accidente, como después en su recuperación y que agradece día a día este favor que se le concedió.

PAPÁ
Su padre, José Vallejos, quien siguió atentamente el relato, asegura que por dos horas, sufrió lo que a ningún padre le gustaría experimentar: creer que su hija estaba muerta. “Como a la hora que se fue Madelein, me llaman y me dicen que el furgón donde ella viajaba había tenido un accidente y que todos estaban muertos. Yo no supe que hacer, me corté, grité, di golpes y me sentí morir, hasta que casi dos horas después, una persona me llama y me dice “varón de Dios, pucha que te ama el señor” y yo le pregunto por qué, `porque en el accidente todos murieron, menos una y esa una es tu hija´ y ahí recién me volvió el alma al cuerpo y a través de Carabineros logré constatar que era cierto”.

La menor, única mujer de cuatro hijos, hoy se recupera paso a paso de esta traumática situación. Se encuentra recibiendo ayuda sicológica y siquiátrica y todavía sufre de algunos mareos producto de los golpes recibidos en su cabeza.

Asegura que lo suyo fue un milagro, que Dios le dio una segunda oportunidad y que la va a aprovechar al máximo.

Hoy esta adolescente enfrenta una dura lucha, la de los recuerdos, de las imágenes y del trauma, pero sabe que con la ayuda de su familia y la constante fuerza que le otorga su fe en Dios saldrá adelante y podrá reponerse de una dramática historia que afectó a 10 personas pero que sólo ella puede relatar.

Por Rodrigo Zurita.