Mirada al rol de la comunidad en prevención de incendios

Escribe: Jorge Serón, presidente de Corma sede Biobío.

El último verano recibimos un duro golpe. Tuvimos que enfrentarnos al peor incendio rural de la historia reciente de nuestro país. Sin duda las altas temperaturas, vientos fuertes y bajos contenidos de humedad fueron condiciones favorables para desencadenar este tipo de desastres. Pero si a esta condición le agregamos un potenciamiento mal intencionado por una acción negligente del hombre, hace muy probable que volvamos a tener incendios de gran magnitud.

Tuvimos que lamentar 11 muertos, más de un centenar de heridos, más de 1.500 viviendas destruidas, enormes superficies arrasadas por el fuego, cientos de animales calcinados y familias que lo perdieron absolutamente todo.

Hoy después de lo vivido, teniendo clara conciencia de la magnitud del daño que puede alcanzar un incendio rural, estamos obligados a gestionar y trabajar la prevención en la ocurrencia de incendios. Los últimos datos que Corma ha validado, determinaron que el 95% de los incendios ocurre a menos de cinco kilómetros de un centro poblado. Por consiguiente, podemos concluir que en Chile no existen incendios naturales. Tristemente los incendios son provocados por el hombre y ese es el problema del que debemos ocuparnos.

Quedó muy claro que el riesgo al que estamos expuestos no es aceptable. Tenemos que apoyarnos, tenemos que generar comunidades organizadas, tenemos que ser capaces de crear comités de prevención local que cuenten con la capacidad necesaria para identificar riesgos y sean capaces de prevenir la ocurrencia de incendios y proponer acciones concretas que busquen mitigar posibles propagaciones desde la propia comunidad hacia afuera o viceversa.

Por eso debemos tener la convicción y fuerza de decir que el sector forestal es importante, porque la fortaleza más grande que tenemos son nuestros trabajadores, nuestros empresarios pequeños, grandes y medianos. Son ellos los que han sido capaces de liderar, empujar y llevar adelante esta actividad posicionándola hoy día como extremadamente relevante y parte de la vida diaria en las regiones del Maule, Biobío, La Araucanía y Los Lagos.

Participamos muy proactivamente. Generamos cerca de 400.000 empleos y esto es gracias a esta fortaleza notable que tenemos en nuestra gente. Obviamente, estamos conscientes que dentro de los procesos y actividades acciones pueden haber efectos que mitigar, pero ahí está nuestra fortaleza y nuestra sustentabilidad: somos capaces de enfrentarlos, asumirlos y resolverlos.

 

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